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Fuente: elsalvador.com, 06 de setiembre del 2010 Sobre los tres barriles
Fabricio Altamirano
Inverosímil me pareció la noticia del "descubrimiento", por parte de autoridades con el apoyo de la DEA, de lo que se pensó era millón y medio de dólares enterrados en un barril, pero que finalizado el conteo se determinó que eran más de 9 millones de dólares, incluido en ese monto casi millón y medio de euros. Este es un caso de sensibles consecuencias políticas y de seguridad de estado.Iniciemos con los nueve millones "encontrados" en el primer barril, ya que se contabiliza el monto del segundo mientras escribo este artículo y recién se encontró un tercero. ¿Qué podemos "comprar" con 9 millones (además de Maseratis en Jiquilisco y Hummers en Los Ángeles)? Aparte del alcalde de Soyapango, habrá quizás tres o cuatro personas que controlan chequeras (de empresa) con una "caja y bancos" de esta envergadura. Estas cuatro, les aseguro, tienen repartida una cantidad de esta magnitud en "varios bancos" y ninguna de ellas lo tiene enterrado en el jardín. Nueve millones en un solo "banco" (el primer barril en este caso) quiere decir que posiblemente hablemos de la empresa número 3 en tamaño, en El Salvador. En contraste político, 9 millones es casi el doble de las deudas que dejó el ex presidente Saca a las arcas de ARENA. Cuánto cuesta, por ejemplo, al partido Gana pintar postes a nivel nacional (bastante menos que 9 millones); 70 mil dólares es lo que ahora recibe, al mes, "líderes por el cambio", al unírseles Ahues y formar "fracción parlamentaria" de 5 diputados. ¿Qué pueden lograr entonces 9 millones en la arena política?
Según me recordó un amigo, el caso más grande de un "descubrimiento" de efectivo en Colombia fue de 25 millones de dólares. El caso estelar en México fue de 400 millones en una casa, pero 9 millones en El Salvador es para nosotros una cifra, más que sorprendente, reveladora. Surgen entonces preguntas y conclusiones. La pregunta de fondo, como dice la gente, es: ¿de quién era el pisto? Es casi evidente que la captura ha sido de una transacción en ruta o, más probablemente, el pago por una serie de transacciones, con un despachador y un destinatario por la compra, o futura compra (aquí cabe la imaginación entera), pero el producto no es tan importante como las implicaciones. La primera conclusión es que hemos entrado al "primer mundo" del inframundo; El Salvador ahora está en las grandes ligas del crimen organizado. "Felicidades" a quienes han hecho esto posible. La segunda es: si son 9 millones en tan sólo uno de los tres barriles que han sido encontrados, enterrados en el campo, sin seguridad periférica, ¿cuánto será lo que circula en el país de forma cotidiana? Hay algunas estimaciones que establecen que el valor de "calle" de flujo de cocaína que circula por el territorio centroamericano en ruta hacia los Estados Unidos es de 80 mil millones de dólares anuales. Recuerdo específicamente la incautación de varias narcolanchas durante el periodo del ex presidente Saca, en las que "el valor de mercado" de esa droga (en las calles de los Estados Unidos) era de 25 millones de dólares. Podría uno concluir que estos 9 millones y pico son "chiquitinada" en comparación, pero en realidad es todo lo contrario: es muchísimo peor 9 millones de dólares en efectivo (más lo de los otros dos barriles) en un terreno rural "abandonado" que 25 millones en "especie" capturados en ruta frente a la costa salvadoreña. Nueve millones hasta ahora contabilizados es el "puchito" de comisiones que habría quedado de una transacción, o de un consolidado de transacciones que podrían sumar cientos de millones de dólares que "pasaron" por aquí. Y enfatizo: si esta es la cantidad "abandonada", ¿cuál es la contraparte que ya guardaron, lavaron y "plancharon"? Se sabe además que el "modus operandi" es que los servicios "logísticos" son saldados, parte en efectivo y no despreciable parte en "especie", droga que por definición tuvo un valor "no despreciable" versus esos 9 y tantos millones de dólares. La droga, como droga, no vale más que para monetizarla en el mercado local, lo cual presupone un pequeño ejército de adictos que han consumido esos millones de dólares de droga que quedaron "en especie" (calculemos este consumo en familias salvadoreñas pasando por el infierno de adictos en el seno de sus hogares). Agreguemos otro detalle: casi millón y medio de euros en el monto inicial de los 9 millones de dólares del primer barril. ¿Qué están haciendo más de un millón de euros, en billetes de 500 euros, enterrados en territorio salvadoreño? Hay acaso "especies" provenientes de Europa y del Medio Oriente, porque el euro en nuestra región no circula en cantidades tan altas. Igual con el Medio Oriente porque, para ponerlo claro, si hay heroína en todo esto, la dimensión se vuelve global no sólo para El Salvador sino para la región entera. Un último detalle: ¿estará en peligro la vida de salvadoreños porque este dinero no llegó a su destino? |