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  • Última actualización en Lunes, 17 Agosto 2015 15:57

Es importante rescatar las conclusiones y recomendaciones que se derivaron del diagnóstico y que se presentan a continuación:

  1. Permitió tener una visión amplia de la situación del recurso humano que presta servicios a las personas que presentan consumo problemático de sustancias psicoactivas, en nuestro país.
  2. Un aspecto importante a considerar es que, en la mayoría de las ONG y OG, los entrevistados son del sexo masculino (más del 50% del recurso humano).
  3. Para el caso de las ONG, debido a que estos programas centran su funcionamiento en personas recuperadas de un consumo problemático de SPA, el predomino de varones en la oferta de servicios puede estar definido por dos factores.
  4. El primero, vinculado con asuntos de género, dado que la mayoría de los programas de tratamiento están dirigidos a hombres, lo que genera la opción de contar con un mayor recurso masculino, para ser tomado en cuenta por las mismas ONG, en la operativización de sus programas.
  5. El segundo, asociado a una connotación sociocultural del consumo de sustancias psicoactivas. Se sabe que la censura hecha por la sociedad al consumo de SPA en mujeres, es más severa que aquel hecho para el de los hombres, lo cual les limita a ellas acudir oportunamente a sus procesos de recuperación, disminuyéndoles en la oportunidad de desarrollarse como un excelente recurso humano para el tratamiento de otras personas con la misma problemática.
  6. El planteamiento anterior se fundamenta con el análisis realizado, respecto a la distribución porcentual de las personas recuperadas que proveen tratamiento, según el tipo de centro en las que ejecutan sus actividades. En las OG, representa un 2% del total, mientras que en las ONG el 72%.
  7. Por otro lado, todas las personas que participaron en el diagnóstico son mayores de edad y la mayoría con amplia experiencia adquirida aplicando  cotidianamente lo adquirido en sus propios procesos de recuperación (empírica). Dos terceras partes de este recurso pertenecen a ONG;  una cuarta parte se ubica en el Cantón Central de San José.
  8. Asimismo, dado que el 72% del recurso humano se encuentra ubicado en las ONG, representando a la mayoría de quienes brindan este tipo de servicios, básicamente bajo condiciones de experiencia empírica, surge la necesidad de que este recurso llegue a estar debidamente capacitado en el tema del abordaje e intervención de las personas afectadas por el consumo de SPA.
  9. Si se analiza la cantidad y perfil de las personas que laboran en ambas instancias (programas gubernamentales y no gubernamentales), los resultados mostraron que el 38.5% de las actividades que se desarrolla en o para los programas de tratamiento de drogas del país, se enmarcan dentro del campo técnico-profesional (Médico, Psicólogo, Trabajo Social, Enfermería, Terapia Ocupacional, Docencia universitaria, Consejería).
  10. En las OG, el 100% de las personas que realizan labores vinculadas con el tratamiento, poseen una formación técnico-profesional. En las ONG, ese porcentaje es del 36%, la mayoría contratados mediante convenios con el IAFA, según los términos de la Ley 7972, casi siempre por períodos cortos; dentro de ese contraste, debe resaltarse que, hasta el momento, las actividades de “charlista” y “consejería” son propias de las ONG, y que la mayor parte del trabajo realizado por el personal de estos programas es de tipo voluntario (“voluntariado”).
  11. Respecto a las ONG, la información es relevante, puesto que indica que más de la tercera parte de las personas vinculadas con los programas que ofrecen tratamiento en dichos organismos, tienen grado técnico-profesional, ubicados, al menos uno, en la mayoría de las organizaciones, lo cual viene a desmitificar la tendencia del pensamiento empírico generalizado sobre el funcionamiento de dichos programas, en el país.
  12. La información permitió establecer que la orientación en el tratamiento ofrecido por las OG, es más de tipo profesional (bio-psico-social), y en ONG, más de orientación socio afectiva y educativa. Estos resultados orientan hacia la necesidad de contar con el perfil adecuado del recurso humano, logrado mediante la formación sistematizada del mismo, tanto teórica como práctica, buscando homologación en las actividades de intervención y abordaje, con base en estándares mínimos de calidad y adecuadas prácticas clínicas.
  13. Lo anterior, a pesar de que dos terceras partes de las personas encuestadas (201 personas) reportaron que han recibido algún tipo de capacitación relacionada con la enfermedad adictiva, el manejo de personas afectadas por situaciones agudas asociadas al consumo de drogas, redes de apoyo, consejería en drogas, programa de los doce pasos, programas universitarios de postgrado en farmacodependencia, entre otros asociados.
  14. El problema radica en la gran diversidad de cursos ofrecidos y de organismos oferentes de esa capacitación, sin una base de sistematización para la evaluación y control de los mismos, lo cual puede estar afectando la homologación de conceptos y adecuadas prácticas recomendadas para el tratamiento de las personas afectadas por el consumo de SPA.
  15. Otra importante característica, en cuanto a los programas privados (ONG), según las categorías de análisis para el tiempo de experiencia en tratamiento de drogas, es que estos programas muestran un comportamiento más homogéneo, respecto a las OG, específicamente, en la concentración de personas con más cantidad de años de experiencia, aunque ésta es mayormente de tipo empírica: una tercera parte tiene de 5 a 10 años de experiencia; la cuarta parte de 11 a 20 años; el 7% más de 20 años, con un máximo de 35 años.
  16. La mayor proporción de las personas que reportaron dos (2) o menos años de experiencia, pertenecen a los programas públicos. Esta situación podría deberse a que el personal del Centro de Atención de Menores y de los Centros de Atención Integral al Drogodependiente, ambas unidades operativas del IAFA, fue contratado recientemente, no más de dos años. De esa manera, sólo una quinta parte del personal de los programas públicos cuentan con 5 o más años de experiencia en el tratamiento de las personas consumidoras; de ellos, 8% tiene quince (15) o más años de experiencia, con un máximo de 30 años.
  17. Se estableció que todas las personas que tienen un nivel educativo de primaria o secundaria, sea completa o incompleta, pertenecen a las ONG. Asimismo, según el análisis del nivel educativo, se concluye que la mayoría de la población meta tiene cualidades educativas para participar de un proceso formativo y de capacitación, sea éste presencial o no.
  18. El 86% de los participantes consideraron que recibir capacitación formal de parte del Estado, sobre el manejo de las personas con problemas asociados al consumo de drogas, es de muy importante a excesivamente importante (260 personas de las 304 encuestadas). Sólo el 5% opinó que era “nada importante”.
  19. En tanto que el recurso humano que atiende a las personas con problemática derivada del consumo de drogas, se encuentra mayoritariamente en las ONG, con experiencia fundamentalmente empírica, serán los programas no gubernamentales donde se podría obtener un mayor beneficio dicha capacitación.
  20. Fortalecer la capacitación y formación para el recurso humano instalado en los programas de tratamiento para las personas consumidoras de SPA, representa, para el Estado y la sociedad civil, garantizar a las y los usuarios acceder a servicios homologados, tanto conceptual como técnicamente, y que éstos sean de mayor calidad.
  21. Por lo tanto, homologar criterios, para todos los actores, en cuanto a las intervenciones y abordajes que se realicen a dichas personas, es otra de las necesidades que debe considerar el programa, y con ello, serán las y los usuarios de los programas, quienes se beneficiarían de manera directa, al darse una mayor efectividad y calidad a los servicios. 
  22. La evidencia indica que, dentro de la malla curricular, se deben de incluir el abordaje desde lo pedagógico hasta lo práctico, en cuanto a Enfoque de Derechos, Enfoque Generacional-Contextual, Enfoque de Género, entre otros, para que coadyuven al afrontamiento de las situaciones que debe realizar el recurso humano oferente de dichos servicios.
  23. Dado que el tema principal de estudio fue el del tratamiento en drogas, resulta congruente y consistente que la mayoría de las personas encuestadas hayan valorado como área principal para reforzar su condición actual de conocimiento al “tratamiento de las personas consumidoras de SPA” (40%); la “enfermedad adictiva” (26%), la “consejería en adicciones” (9%), el “trastorno dual” (9%) y la “intervención en adolescentes” (7%), en orden de importancia.
  24. Además, según los datos obtenidos, el programa puede ser desarrollado en modalidad “en línea”, debido a que el 85% de las personas encuestadas tienen acceso a Internet y un 77% afirma manejar las herramientas necesarias de forma excelente a regular.
  25. En consecuencia, es mediante un programa de capacitación y certificación, que se tendrá la posibilidad de generar una transformación en el recurso humano, con el cual mejore, significativamente, el abordaje de las personas con consumo problemático de sustancias psicoactivas. El principal propósito es lograr que ese abordaje se realice de manera integral, tomando en cuenta todas las situaciones que experimentan las y los usuarios a partir de su condición, para favorecer un desenvolvimiento psicosocial y físico satisfactorio, de acuerdo a la etapa de desarrollo y el proceso evolutivo en la que se encuentren los mismos.
  26. Sin embargo, aunque este aspecto pueda significar un cambio positivo, al mismo debe de continuarse evaluando y monitoreando, realizando ajustes en el camino, que garanticen su mayor grado de optimización.
  27. Los procesos de formación, además, deben tener como objetivo informar, sensibilizar y fortalecer al recurso humano, en aspectos relacionados con su quehacer diario, desde lo individual hasta lo colectivo, promoviendo, de esta forma, el mejoramiento de los servicios que se ofertan; se deben desarrollar iniciativas que involucren, de manera participativa, a todo el recurso humano, como parte activa de los procesos.
  28. La educación en su formación integradora y socializadora, debe de ser parte imperante en estos procesos, que posibilite generar opciones que contribuyan al abordaje de la situación día con día.
  29. Desde este Programa es importante rescatar la necesidad de que las acciones que se requieran para direccionar este componente, deben de establecerse y ajustarse a las etapas establecidas, retomando los aspectos claves y necesarios para que se ejecute el mismo.
  30. Como parte de los componentes que deben de ser promovidos por el Programa, se encuentran aquellos que generen procesos de protección a los derechos fundamentales de las y los usuarios de los servicios, tanto en las OG como en las ONG, apelando, mediante estas acciones, a la responsabilidad que se tiene con este grupo de la población que se encuentra vulnerabilizado, ante su condición de consumo de SPA.
  31. Por ser nuestra sociedad una de tipo  patriarcal que da el  mandato social para el consumo, principalmente al alcohol  en los hombres, reforzándolo durante el desarrollo psicosocial del individuo, en la cual existe la censura cuando es la mujer quien consume, el enfoque de género es uno de los elementos importantes de considerar en el diseño curricular,  es de obligada consideración.
  32. Finalmente, se debe tener presente que al establecer todos los componentes mencionados, sistemáticamente, mediante la implementación del Programa, se estarán dando los elementos de formación y capacitación que deben ser requeridos por la Comisión Certificadora, a manera de criterios básicos, a la hora de otorgar y autorizar el trabajo del recurso humano que desee participar en el tratamiento de las adicciones. No se debe olvidar que la Certificación es el segundo eje fundamental del presente Programa, complemento del primero  referente a la Formación y Capacitación.